Santa María la Blanca: una obra inconclusa, por Óscar Gil Delgado, Arquitecto

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La iglesia de Santa María la Blanca de Sevilla se encuentra hoy en proceso de restauración. Las obras más ur- gentes se han llevado a cabo en dos fases durante 2011 y 2012. Aún quedan obras muy importantes por acometer, cuales son las que afectan a las pinturas murales y a las fantásticas yeserías.

Aparte de la relevancia de Santa María la Blanca como monumento barroco sevillano de primer nivel, la iglesia es,con toda probabilidad, el único templo en pie que ha servido a las tres grandes religiones occidentales. Si documentalmente constaba en el Repartimiento de Sevilla que se donaban tres mezquitas a la población de la Judería para convertirse en sinagogas, entre las que la actual iglesia sería la sinagoga central, durante los trabajos de reconocimiento del edificio que hicimos antes de las obras y las comprobaciones hechas durante las mismas han demostrado que es una iglesia cerrada por dos muros de una antigua mezquita, en los que todavía permanece el arco de la antigua entrada, y en la que los muros restantes de las naves son los muros de una sinagoga construida a mitad del siglo XIV, por ruina de la anterior mezquita reutilizada o por necesidad de ampliación de la sinagoga en un momento favorable para las juderías españolas. Con poca dificultad se convirtió en iglesia esta sinagoga a partir de 1391; para ello se añadió la portada y campanario a los pies de la nave y se transformó el Hejal de la sinagoga en capilla mayor de la iglesia.

La iglesia sufrió una profunda transforma- ción en el siglo XVII, convirtiéndose en una de las obras más importantesdel barroco andaluz; desde ese momento hasta nuestros días ha sufrido pocas modificaciones, conservándose esta impronta barroca por la que es más conocida. En la reforma del XVII se incorporaron las cuatro pinturas importantísimas que Murillo pintó ex profeso para ella y que fueron requisadas por el ejército francés durante su ocupación de la ciudad. Tres de estos cuadros se han podido contemplar hasta hace pocos días en la exposición sobre Murillo celebrada en los Venerables.

La primera y más urgente de las dos fases de obras acometidas en Santa María la Blanca consistió en la renovación completa de los te- jados de la iglesia. Desde 1999 se venían produciendo filtraciones en el tejado por varios puntos. Tras un estudio minucioso de la estructura de madera se decidió sustituirla por una nueva, metálica, que además sirviera pa- ra contrarrestar los empujes que tanto afectaban a los muros y yeserías. En esa misma fase se eliminó un cuerpo añadido detrás de la espadaña y que alteraba profundamente el as- pecto de la iglesia. Por último seprocedió a reforzar el pilar del presbiterio que presentaba importantes grietas desde antiguo ocultas por capas de repasos.

En la segunda fase, recién terminada, se han tratado los muros de la iglesia contra las humedades del subsuelo que tanto afectan a los paramentos y a su decoración. Se ha desmontado y restaurado el zócalo interior de paneles de azulejos del siglo XVII; estos paneles estaban también afectados por la humedad, desprendidos y con pérdidas de esmalte. Por último se ha sustituido la solería de la iglesia,por contener muchas losas quebradas y resaltos peligrosos para el tránsito de las personas. La solería que estaba en buen estado se ha reutilizado en la sacristía y en otras dependencias.

La siguiente fase acometerá la restaura- ción de las yeserías,de sus dorados y las pin- turas murales. También intervendráen la tribuna alta situada, a los pies, y se consolidarán las fisuras existentes en las zonas deco- radas de los muros. En esta fase se intentará mantener la iglesia abierta al culto el máximo tiempo posible.

La restauración de la iglesia de Santa Ma- ría la Blanca de Sevilla es un proceso donde están interesados la administración pública, iglesia y ciudadanía. La primera fase se ha financiado mediante la colaboración de la Consejería de Cultura y la Archidiócesis de Sevilla. La segunda fase la ha financiado, mediante un préstamo, la feligresía, que está demostrando un compromiso abnegado con la parroquia, y en la que una multitud de personas están colaborando en la medida de sus posibilidades mediante donativos o con su propia dedicación.

 

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