Restauración de la Iglesia de Santa Ana en Guadalcanal

La Iglesia de Santa Ana, en Guadalcanal, abrirá sus puertas en julio reconvertida en espacio cultural después de haber sido sometida a una recuperación integral.

La Iglesia de Santa Ana, en Guadalcanal, abrirá sus puertas en julio reconvertida en espacio cultural después de haber sido sometida a una recuperación integral. La restauración de este edificio del siglo XVI, que estaba en ruinas, ha sacado a la luz importantes hallazgos.

Uno de los más interesantes es una inscripción que reza: En el año 1511 se acabó de enrasar esta iglesia. Francisco Hernando, mayordomo. Carlos Núñez, de la empresa Dédalo, que, junto a Metis, se encargó de rehabilitar algunos elementos de la iglesia, explica que “este tipo de inscripciones eran muy frecuentes aunque no lo es tanto hallarlas”. El motivo es que es “más caro” conservarlas y no siempre se han hecho las cosas bien.

Las obras se iniciaron en mayo de 2007 y, según precisó el alcalde de Guadalcanal, Jesús Manuel Martínez (PP), está previsto que la iglesia pueda inaugurarse “el 25 de julio, festividad de Santa Ana”, con la idea de “recuperar la tradicional velá de Santa Ana”.

El regidor agrega: “Hasta entonces mantendremos reuniones con la Delegación Provincial de Cultura, que financia las obras, para concretar los posibles usos que se le darán a la iglesia”. Ya se baraja, según apuntó el regidor, que funcione como “centro de interpretación, museo, sala exposiciones o incluso auditorio”.

Junto con la restauración de la estructura del edificio, a cargo de Construcciones Francisco Manzano y el arquitecto Óscar Gil Delgado, un equipo de siete personas trabajó en la recuperación de los elementos singulares que Santa Anta alberga en su interior. De este modo, profesionales de Dédalo y Metis, estos últimos a cargo de Pilar Soler, intervinieron en los murales y en las cubiertas. También trataron elementos de piedra como una pila bautismal, otra de agua bendita y un lavamanos incrustado en la pared de la antigua sacristía.

En cuanto a las pinturas, una de las más destacadas es la de una virgen “que se conserva de forma muy fragmentaria”. También se encontró la cabeza de un Niño Jesús “sobre San Cristóbal”, una figura que sólo se intuye por la palmera que sobresale. La mejor pintura conservada es “una de Santa Catalina”. Todas datan de 1511, la fecha en que se terminó de levantar la iglesia.

Otros elementos destacados de Santa Ana recién recuperados, y que a partir de este verano podrán visitarse, son unos azulejos y cubiertas y los artesonados de madera policromados con los que cuenta. Los restauradores, además, trabajaron sobre el enfoscado original y el techo construido al modo de ladrillo por tablas.

Esta iglesia de la Sierra Norte es un ejemplo de arquitectura mudéjar barroca. Cuando se construyó fue consagrada a Santa Ana y a Santiago, titulares a los que se les rindió culto durante varios siglos. Ya en el siglo XVIII, hacia 1700, la nave central que componía su estructura fue ampliada con la construcción de una sacristía, una capilla y también una cúpula.

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