El renacimiento de Santa María la Blanca

El espectacular templo barroco, que ha rubricado su pasado de mezquita y sinagoga, abre en espera de restaurar sus yeserías

Santa María la Blanca ha reabierto sus puertas después de más dedos años de estar cerrada al culto en los que se le ha devuelto a este templo parte de su esplendor. Ha sido un tiempo en el que las misas, que desde hoy vuelven a celebrarse a las 11 y a las 19.30 horas y los domingos a las 10, 13 y 19.30 horas, se vieron confinadas en el salón parroquial, siempre lleno.

Esa feligresía, que no ha dejado de mirar a su bellísima iglesia, la llenó para lo que fue un acto civil de reapertura, en espera del litúrgico, que tendrá lugar el próximo día 11, en el que participaron el arzobispo, monseñor Juan José Asenjo; el párroco, Manuel Mateo; el consejero de Cultura, Luciano Alonso, y el arquitecto que ha dirigido las obras de restauración, Óscar Gil Delgado, que se sintió enfermo y tuvo que marcharse al comenzo del acto.

La reapertura, además de ser una realidad gozosa para la Iglesia y los fieles, sirvió para mostrar los pasos que la Archidiócesis y la Junta están dando para, siguiendo la ley, compaginar el culto con las visitas turísticas, algo que, como anunció el prelado, comenzará a estudiarse el próximo 5 de febrero.

«Hoy -recalcó monseñor Asenjo- inauguramos una obra que tiene una dimensión cultural y religiosa, en la que la Consejería de Cultura y la Iglesia» no sólo ha apostado por la «cultura sino por los derechos humanos fundamentales, entre los que está el derecho al culto y el derecho a la libertad religiosa». «Igual que se hacen polideportivos y bibliotecas colaborando en la restauración de estos edificios se garantiza la libertad religiosa y el derecho de los ciudadanos a la práctica religiosa», dijo.

En el acto intervinó también el catedrático emérito de Historia del ArteTeodoro Falcón, experto en el devenir histórico de esta iglesia y en la figura de Justino de Neve, figura clave en la transformación del templo medieval en barroco, que fue quien encargó a Bartolomé Esteban Murillo los lienzos que la adornaron, que fueron expoliadospor el mariscal Soult en la invasión francesas, y de los que sólo queda «La Última Cena», un cuadro que está en San Nicolás desde que comenzaron las obras.

Además del repaso a las inversiones realizadas desde 2010 para la primera fase: los 164.603 euros que puso la Archidiócesis y los 823.000 euros comprometidos por la Consejería de Cultura, de los que quedan por liquidar 246.905, cuyo pago ya está ordenado y pendiente de ser abonado por Hacienda, la segunda fase se ha llevado casi 350.000 euros afrontados prácticamente en soledad por la parroquia y la feligresía, «que aún estamos pagando», aseguró el párroco.

Aún así, no deja de haber un viso de buenas noticias para la tercera fase, que completarían la restauración y que incidirían precisamente sobre los elementos más característicos del templo: las pinturas murales y las apabullantes yeserías barrocas. Para ello, la Gerencia de Urbanismo ya ha anunciado 100.000 euros y ayer mismo, el consejero Alonso, aseguró que Cultura «tiene previsto participar» esta restauración.

 

http://www.abcdesevilla.es/sevilla/20130125/sevi-santa-maria-blanca-201301252050.html

 

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