El ‘mal del ladrillo’ ataca la antigua estación de Plaza de Armas

  • La mala calidad del material provoca desprendimientos en la fachada

  • Tras años de estudio, la concesionaria trabaja ya en un proyecto de restauración

Fachada de Plaza de Armas, cubierta por una lona para ocultar los...

Fachada de Plaza de Armas, cubierta por una lona para ocultar los andamios. ESTHER LOBATO

El reloj pintado en el telón artístico que oculta los andamios de Plaza de Armas marca las nueve menos tres minutos. Así desde hace más de tres años, que es el tiempo que la fachada de la antigua estación de Córdoba lleva cubierta por esta lona que reproduce la arquitectura original del edificio, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento desde 1990.

El motivo está en la patología que sufre gran parte de los ladrillos que conforman su piel. Mal fabricados y mal cocidos, los ladrillos enfermos, reconocibles por su color más rojizo, vienen sufriendo desprendimientos que obligan a llevar a cabo un proyecto de restauración integral. La concesionaria del centro comercial que hoy ocupa el inmueble, Necsa -participada al 60 por ciento por Riofisa y al 40 por ciento por Adif-, trabaja ya en su redacción, si bien no es posible aún adelantar una fecha de inicio de las obras.

Un estudio desarrollado por la Universidad de Sevilla ha detectado el origen del problema. Se trata de una partida de ladrillos adquirida en una fábrica no identificada por la compañía MZA -antecesora de Renfe-, que fue la que construyó la estación entre 1898 y 1901. Otros edificios ferroviarios de la misma época ofrecen los mismos síntomas.

Las piezas defectuosas tienen, según ha podido conocer este periódico, un doble problema. Por un lado, el barro original tenía un alto contenido en yeso, material que tiende a hidratarse con la humedad ambiental y a formar otras sales, básicamente de sodio y magnesio, ambas muy expansivas. El proceso químico se traduce en la aparición de tensiones en el sistema poroso de la pieza.

Junto a ello, la partida de ladrillos pudo tener una cocción defectuosa o incompleta. Al no culminarse debidamente el proceso cerámico, la pieza mantiene un grado de porosidad elevado. Si a eso se le suma la proximidad del río, el efecto es evidente: arenización, exfoliaciones y, en casos extremos, la rotura del ladrillo.

Los expertos detectan una tercera fuente de problemas en el uso del edificio como estación de trenes a lo largo de casi 90 años. La contaminación por humos y gases -de carbón, en las primeras décadas; más tarde, de fuel- han podido influir en el proceso de deterioro. El efecto tendría continuidad todavía, en este caso como consecuencia de la contaminación procedente del tráfico exterior.

Pero la enfermedad tiene remedio. Un estudio de arquitectura sevillano trabaja ya en el proyecto de restauración, que tendrá básicamente dos partes: por un lado, la consolidación de las piezas dañadas; por otro, la aplicación de un sistema de hidrofugación que defienda a los ladrillos más vulnerables del ataque de la humedad.

En general, no será necesario sustituir ladrillos. Esa posibilidad sólo parece abierta para el caso de las piezas ornamentales similares a almenas que cierran la línea superior de la fachada, y que, por cierto, tienen su reflejo en la gran cubierta de hierro.

No hay plazos para la ejecución de las obras. Sí lo hay, inicialmente, para la instalación del andamio que cubre toda la cabecera de fábrica, tanto en la fachada principal como en las laterales. Necsa tiene permiso de Urbanismo hasta finales de octubre, pero la autorización podría ser prorrogada ante la necesidad de una restauración.

La concesionaria viene realizando obras de restauración y mantenimiento en el edificio desde que asumió la adjudicación. Las más recientes se han desarrollado en las almenas y la cubierta.

Previamente, se habían ejecutado obras en varios momentos. En 1982 fue objeto de una profunda reforma dirigida por el arquitecto Antonio Barrionuevo y los ingenieros Damián Álvarez y J. Cañada. Tras perder el uso ferroviario, en 1992 se culminó su transformación en espacio expositivo, y 1999 se adaptó al uso actual de centro comercial y de ocio.

http://www.elmundo.es/andalucia/2015/01/18/54bb8252ca47412f128b456e.html

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