La nueva cara del Pabellón de Perú de 1929

El Pabellón de Perú de la Exposición Iberoamericana de 1929 lleva varios meses en obras. A la renovación y ampliación de sus contenidos expositivos se suma la restauración que se está llevando a cabo en sus fachadas y cubiertas. El Centro Superior de Investigaciones Científicas (organismo del que depende la Casa de la Ciencia) y el Consulado de Perú han sacado adelante un proyecto que está devolviendo al edificio su apariencia original.

Manuel Piqueras Cotolí fue el encargado de construir la delegación peruana en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Cotolí (1886 – 1937) es uno de los mejores exponentes de la arquitectura neoindigenista peruana y supo trasladar a Sevilla un repertorio de símbolos y figuras que a día de hoy siguen sorprendiendo al visitante. El edificio se distribuyó en torno a un gran patio central porticado al que se abre una escalera monumental decorada con esculturas alusivas a la patria peruana. Tanto la decoración escultórica de muros y pilares como los espectaculares mosaicos Nolla reflejan la riquísima cultura prehispánica del país andino.

Los balcones de madera son típicos de la arquitectura barroca limeña

La fusión de elementos prehispánicos con otros de etapa colonial, como las balconadas de madera, tan características de la arquitectura barroca de Lima, es una de las señas de identidad del edificio. Cotolí logra integrar ambas vertientes dotando a la construcción de una elegancia y monumentalidad que la hacen destacar entre los pabellones erigidos para la Muestra. El Pabellón de Perú, con su característica bicromía de ladrillo y piedra, se ha convertido en uno de los referentes monumentales de esta zona de la ciudad.

Fachada del Consulado de Perú. Lástima que no se haya aprovechado para trasladar los aparatos de aire acondicionado

La restauración de las fachadas ha consistido, básicamente, en una limpieza en profundidad de los paramentos, tanto el ladrillo como la piedra de puertas, ventanas y demás elementos portantes. El cambio, apenas perceptible a simple vista, es más que evidente cuando nos fijamos en uno de los testigos dejados durante la obra:

La eliminación de líquenes ha devuelto su color original a las fachadas

Otros elementos que han recobrado protagonismo tras la limpieza son las gárgolas de la cornisa superior, muchas de las cuales habían ido desapareciendo con el paso del tiempo mientras que otras apenas eran perceptibles por la suciedad. Ahora, con la restauración, han recuperado su función original y se han repuesto aquellas que faltaban.

 

Las gárgolas recrean animales de la zona de Perú

La variedad y cantidad de elementos escultóricos dota de personalidad al edificio

 

Tras la restauración del edificio, la última fase planteada por la Casa de la Ciencia consistirá en dotar a los alrededores del Pabellón de un nuevo aspecto, con un proyecto de jardinería que convierta lo que ahora es un solar baldío en una zona expositiva más

.

Uno de los balcones de madera visto desde abajo

Las Victorias Aladas se hacen visibles

Las Victorias Aladas quizás sean los elementos más invisibles de la Plaza de América. Su elevada altura provoca que pasen desapercibidas para quienes transitan por el Parque de María Luisa. Una distancia que, sin embargo, no impide afirmar que sin ellas sería difícil concebir la fisonomía de dicho enclave. Estas 16 estatuas, realizadas por Lorenzo Collaut Valera, Manuel Delgado Brackembury y Pedro Carbonell están siendo restauradas debido al mal estado de conservación que presentan.

Quienes paseen estos días por la Plaza de América podrán ver la grúa desde la que los profesionales del grupo de restauración Dédalo Bienes Culturales intervienen para dejar en perfecto estado cuatro de las 16 estatuas que Aníbal González diseñó como elementos decorativos del citado enclave. Estas cuatro son las que esculpió el marchenero Collaut Valera y presentan un deteriorado estado debido, principalmente, al material con las que fueron realizadas: la biocalcarenita, cuya porosidad se ha convertido en su principal enemiga.

No es la primera vez que se interviene sobre ellas. Ya en 2014, con el gobierno de Zoido, se tuvo que recurrir a un “tratamiento de urgencia” mediante el cual se procedió a una limpieza superficial y a colocar gasas en aquellas zonas de las esculturas que eran susceptibles de que perdieran el material constitutivo.

En el informe de intervención elaborado por el Ayuntamiento de Sevilla se especifica que la actuación -que cuenta con un presupuesto de 79.000 euros- debe incluir: el estudio de los materiales que componen las esculturas, el análisis “histórico-gráfico” de las cuatro Victorias Aladas, la limpieza mecánica de las mismas, el cosido y sellado de grietas, el pegado de los fragmentos y la reintegración de los volúmenes perdidos.

Las Victorias Aladas se sitúan alternativamente entre los tramos de los ocho bancos corridos que delimitan la Plaza de América, ejemplo del primer regionalismo de Aníbal González, antes de que dotara a este estilo de las características sevillanas de las que presume la Plaza de España. Todas las esculturas están trabajadas con la técnica de los paños mojados y en estilos que oscilan desde el tardomanierismo al neoclasicismo. Se inspiraron en las que se realizaron en Turín para la exposición de 1911.

http://www.diariodesevilla.es/sevilla/Victorias-Aladas-hacen-visibles_0_1199580448.html

Recuperación de las Victorias Aladas del Parque María Luisa en Canal Sur

 

Las Victorias Aladas recuperan el vuelo

http://elcorreoweb.es/cultura/las-victorias-aladas-recuperan-el-vuelo-LF3623782

DÉDALO RESTAURA LAS VICTORIAS ALADAS DEL PARQUE DE MARÍA LUISA.

Conocida popularmente en Sevilla como la “Plaza de las Palomas”, la Plaza de América fue proyectada en 1913 por Aníbal González como epicentro del recinto de la Exposición Iberoamericana de 1929. En su idea monumental, dispuso de manera ordenada los tres grandes pabellones con sus grandiosas fachadas que quedaban presidiendo el espacio. Un estanque y diferentes glorietas y jardines completaban el área central delimitada por unos bancos corridos entre esbeltas columnas, sobre cuyo capitel descansaban las figuras de unas victorias.

Estas dieciséis esculturas, denominadas comúnmente como “Victorias Aladas”, fueron ideadas por el propio arquitecto en su trazado por influencia de la Exposición de Turín de 1911, designándose entonces como “exorno de la plaza”. Sabemos que su realización por Lorenzo Coullaut Valera, Manuel Delgado Brackenbury y Pedro Carbonel se produjo tras el concurso celebrado a finales de 1913 al que concurrió un nutrido grupo de artistas. La celeridad que obligaba el Comité Ejecutivo provocó que fueran realizadas en un tiempo record, pues fueron entregadas y colocadas en la primavera del año siguiente, requiriendo para ello la instalación en la misma plaza del taller de escultura.

Realizadas en piedra arenisca o bateig, estas esculturas han permanecido más de un siglo sin recibir tratamiento alguno, salvo una actuación puntual de forma cautelar para proteger los volúmenes que se encontraban en riesgo de desprendimiento. Las características de este material lítico, altamente poroso, su exposición continua a los medios ambientales y el uso de elementos metálicos como grapas en las uniones habían motivado problemas muy graves que mermaban la firmeza de la piedra y ocultaba su riqueza plástica.

El Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla nos ha confiado la importante labor de comenzar la restauración del conjunto, acometiendo labores de conservación y reintegración en cuatro obras esculpidas por Coullaut Valera durante los próximos cuatro meses. Se trata de una intervención científica, que tendrá su fase más llamativa en la reintegración de los volúmenes perdidos, un trabajo que viene precedido de un profundo estudio histórico con el fin de autentificar estas restituciones en cumplimiento de la Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de Andalucía.

Restaurar las Victorias Aladas significa recuperar unas esculturas que cuentan con una especial importancia dentro de la concepción global del entorno donde se sitúan, la Plaza de América, ya que su diseño obedece a los planes proyectados por Aníbal González para este sector. Asimismo, constituyen un interesante ejemplo de mobiliario urbano y escultura de estilo regionalista, cuya presencia nos remite a la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, el evento que transformó la ciudad e introdujo a Sevilla en los avances del siglo XX. El Parque de María Luisa fue declarado BIC en 1983 con la categoría de Jardín Histórico.