La fuente de Sevilla

ESTUDIO CULTURAL.

Historia.

La idea de una fuente alegórica sobre la ciudad de Sevilla era un propósito que se fue generando en los años previos a la celebración de la Exposición Iberoamericana. Aunque su autor, Manuel Delgado Brackenbury, había trazado sobre el papel su idea con anterioridad, el encargo oficial no se firma hasta el 20 de diciembre de 1928 [1].

La Fuente de Sevilla se proyecta en un programa de embellecimiento de tres espacios urbanos de la ciudad, dentro del marco de las obras conexas para la Exposición Iberoamericana, que incluía además la ejecución de las Fuente de las Cuatro Estaciones (Plaza D. Juan de Austria) y Fuente-Farola (Plaza Cardenal Lluch, actual Virgen de los Reyes.

Aunque el inicio de las obras estaba fechado en diciembre de 1928,  fue paralizada hasta el punto que en diciembre de 1929 aún estaba en construcción [2], pues, la realización de la Fuente de Sevilla siempre estuvo dependiendo del levantamiento de las otras dos fuentes.

A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928. Primer proyecto para la Fuente de Sevilla presentado por Brackenbury en diciembre de 1928.

Concluida la Fuente de las Cuatro Estaciones, se reactivan las obras el 12 de septiembre de 1929 y así prosiguieron hasta que en vista de la falta de presupuestos y la premura que exigía la celebración de la Exposición Iberoamericana en cuanto su conclusión, se vieron obligados a reducir el primer proyecto presentado por Brackenbury.

Así pues, se presenta un nuevo proyecto el 20 de septiembre de 1929 en el que se compromete a seguir cumpliendo las preinscripciones indicadas por la dirección de las obras relativas a tomar como referencia la Fuente de Cibeles de Madrid. Añade un boceto simplificado del grupo actual central, indicando que, pese a la reducción de su primera idea y para no restar monumentalidad al conjunto, ha aumentado el número de figuras adosados al caracol.

Igualmente plantea la reubicación de elementos sobre los que ya había trabajado. Éste fue el caso de los que posteriormente se convertirían en los “niños meones” que le darían ese sobrenombre a la Fuente durante años. Estos niños iban al pie del grupo central y se decidió su recolocación dentro de la alberca, uno en cada ángulo: “Los surtidores que en borde del estanque formado por cuatro angelotes sosteniendo caracoles, por donde saldrá agua, han sido modificados de emplazamiento e irán en pedestales labrados al efecto[3].

A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928. Boceto en escayola de la Fuente. Frontal y trasera.

A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928. Boceto en escayola de la Fuente. Laterales.

La recepción final de la obra se produjo el 22 de abril de 1930 [4]. La ejecución total de la fuente había superado en parte el presupuesto previsto en 1928, alcanzando la cuantía de 154.310,00 ptas.

A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928.Fotografias de la recepción de la Fuente. Frontal y trasera.

A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928. Fotografias de la recepción de la Fuente. Laterales

Pese a este aumento presupuestario, el resultado final era una reducción muy notable del primer proyecto e incluso se había prescindido finalmente de ciertos elementos incluidos en los modelos preparatorios de la segunda idea, como son los dos angelotes custodiando a la figura femenina o la representación del escudo de armas menores de la ciudad de Sevilla en la parte trasera de su asiento.

Estas circunstancias suscitaron cierto descontento de Manuel Delgado Brackenbury ante el resultado final de la obra, por lo que remitió sucesivas misivas al Ayuntamiento alentando sobre la posibilidad futura de incluir mejoras y variar la disposición de los surtidores que partían desde la parte superior del caracol central, ya que en su opinión empapaban las figuras infantiles de su base, oscureciéndolas hasta el punto de que no se veían con claridad.

A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928. “Lo marcado en tinta es la ampliación” Boceto en el que se explica el recrecimiento del grupo central y la instalación de los surtidores.

También fue su deseo culminar las figuras infantiles que flanquearían el escudo de armas menores de la ciudad en el asiento de la alegoría de Sevilla, así como la realización de otros elementos alusivos a la Navegación y Pesca, con los que perseguía “la representación de Sevilla en su aspecto Comercial, Industrial, de Navegación y Pesca [5]”.

A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928. Detalle del escudo de Sevilla en el boceto en escayola de la Fuente.

La demora en los pagos de las facturas que se debían a Brackenbury motivó que desistiese en esta intención y centrase todos sus esfuerzos en el cobro de su deuda, algo que no lograría hasta bien entrado 1938.

Intervenciones.

Brackenbury no quedó plenamente satisfecho con el resultado final pues las premuras y los atrasos en los pagos obligaron hasta el último momento la reducción del proyecto. Tal fue su queja, que llegó a manifestar por escrito al Ayuntamiento de entonces la imposibilidad de otorgarle a esta fuente el acabado artístico que pretendía ante el trato desconsiderado que recibía en comparación con otros escultores, como José Lafita que culminaba por estas fechas su Fuente-Farola de la entonces Plaza del Cardenal Lluch y que sí había recibido plenamente sus honorarios. Por ello, una vez inaugurada, insistió en la necesidad de acometer una reforma que incluyera algunos elementos y cambiase la disposición de los surtidores centrales. Nunca se realizaron tales propuestas.

La primera actuación que se hace sobre la fuente consistió prácticamente en la retirada de los cuatro niños con caracoles de la alberca, “los meones” y la disposición de nuevos surtidores en el mar. La orden vino directamente desde alcaldía, siendo firmada por el Sr. Alcalde D. Eduardo Luca de Tena:

Desde hace bastante tiempo he podido comprobar la coincidencia de consideraciones sobre el aspecto que en conjunto ofrece la fuente pública situada en la Plaza Calvo Sotelo, singularmente en cuanto se refiere a las figuras escultóricas de niños que adornan aquella que no han logrado armonizar la estética del conjunto con el arte singular que por sí solas suponen y representan, restando belleza a la obra total deteriorada por el uso” [6].

La obra de mejoras conllevó además la adecuación de la alberca, la limpieza del conjunto y la instalación de una nueva fontanería y surtidores fundidos en bronce. Todo ello supuso un coste de 700 ptas.

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Fototeca Municipal de Sevilla. Serrano. Década de 1950. Primer plano de la Fuente con los surtidores colocados en la reforma de 1939.

En 1964 se aprueba una reforma general de la fuente con el fin de condicionar su alberca, limpiar sus elementos y dotarla de una nueva instalación de iluminación eléctrica y surtidores de agua a su alrededor.

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Fototeca Municipal de Sevilla. Cubiles. Década de 1960. Vista cenital de la Puerta de Jerez y calle San Fernando con la fuente tras ser remodelada en 1964.

En mayo de 1980 la Fuente es desmontada con el fin de trasladarla a los almacenes municipales de Torreblanca, donde permaneció casi seis años mientras se efectuaban las obras de construcción del metro de Sevilla. Su reconstrucción comenzó en abril de 1987, concluyéndose pocos días después [7]. Esta operación supuso una serie de modificaciones de la obra original, la más notoria fue la altura del cuerpo central, situado a menor altura que originalmente, lo que hace que las tortugas de su base queden casi ocultas por la alberca.

Desmontaje de la fuente para las obras del metro de Sevilla en 1980. Fotografías cedidas por Joaquín Arbide y Enrique Núñez. Publicadas en “Sevilla en la retina”.

En julio de 2012 una multitud de personas subidas en la Fuente provocó la decapitación de la figura principal. La cabeza y los restos desprendidos fueron trasladados a la empresa Dédalo, Bienes Culturales SL, que se encargó de su restauración y reposición meses después.

Fotografias del estado en que quedó la fuente, y durante el proceso de restauración.

Está claro que la Fuente de Sevilla ha sido constantemente limpiada y sus surtidores modificados sucesivamente, aunque estas actuaciones no siempre han dejado su testimonio documental.

La composición.

Es extraño que ante la carga simbólica que posee la Fuente de Sevilla, su autor no adjuntase a la copiosa documentación enviada al Ayuntamiento una explicación sobre el significado de la obra a través de los diferentes elementos compositivos.

Tal y como él reconoce en las preinscripciones técnicas del segundo proyecto, se le exige que tome como referencia directa la Fuente de Cibeles de Madrid. Su propio título ya despeja que se trata de una representación alegórica de Sevilla.

Analizando la producción de Manuel Delgado Brackmebury resulta evidente la influencia que ejerció la pintura en su producción, como puede verse en la vecina Fuente de las Cuatro Estaciones, donde la plástica de Ingres ha sido traspasada directamente a la labor escultórica de las figuras femeninas.

No sería extraño que también en esta obra hubiese recurrido a una obra pictórica para resolver la definición de los elementos representados y la conjunción de los mismos dentro de una composición deudora de la Cibeles madrileña. En este sentido, sorprende los paralelismos existentes entre la Fuente de Sevilla y la obra “El nacimiento de Venus” de William Adolphe Bouguereau.

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El primer paralelismo viene dado por la referencia marina en la que se enmarca la composición. Brackenbury detalla en su proyecto que la figura femenina, la alegoría de Sevilla iría colocada sobre una caracola gigante. Así aparece surgiendo del mar y siendo transportada tal y como Venus lo hace sobre la concha marina.

Coinciden también la nutrida corte infantil que la rodea, en el caso de la Fuente envolviendo el caracol y en la pintura sobrevolando la parte superior. En el primer proyecto, Brackenbury introduce un grupo central de niños y figuras nadando con delfines, que parecen abrir el paso a Sevilla, un detalle que también comprobamos en la pintura. Otra nota en común son los personajes que juegan y hacen sonar las caracolas de la pintura, que en el caso de la fuente pueden remitirnos a los “meones” retirados en 1939.

¿Cuál es la Sevilla representada en la Fuente? Las notas que introduce Brackenbury en el conjunto escultórico nos lleva a pensar que retrató a la Sevilla de su momento, a la ciudad que salía del anquilosamiento del siglo XIX y se abría paso a la modernidad que con los albores del Siglo XX se presentaba a través de la Exposición Iberoamericana.

En primer lugar encontramos la figura de una mujer en clara actitud melancólica que parece reflexionar sobre una gloria histórica que ya ha quedado muy atrás en el tiempo. Su pose revela cierta nostalgia con la que se refleja el importante pasado histórico de Sevilla. En su mano derecha lleva el caduceo, el atributo de Mercurio, que simboliza el Comercio; en la otra porta una rama de laureles que recuerda el triunfo y la victoria, mientras que finalmente pisa la rueda dentada como alusión a la Industria como la base de este nuevo tiempo al que parece dirigirse.

 

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Sevilla porta en su mano derecha una rama de laurel, símbolo del triunfo.

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En la mitología el caduceo fue regalado por Apolo a Hermes. En Roma es portada por el mensajero Mercurio. Es símbolo del comercio, representando la Sevilla trabajadora.

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Esta rueda dentada, como elemento mecánico, representa la industria incipiente de los años 20 en Sevilla.

Sevilla es llevada sobre un caracol gigante y alzada sobre unas “plantas acuáticas” escalonadas que le sirven de pedestal. Fue ésta una solución introducida a última hora por Brackenbury para reforzar el cuerpo central y aprovechar su disposición con el fin de dotarla de surtidores. Rodea este cuerpo una corte de once niños que representan la alegría y el entusiasmo de la juventud, el futuro de la ciudad. Todo ello es transportado por seis tortugas gigantes, sugiriendo la máxima renacentista “lente procredit testudo sed secure” [8].

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Para resolver las figuras humanas que componen la Fuente, Brackenbury recurrió a retratos reales. Se ha hablado mucho sobre la dama protagonista de la obra, llegando a barajarse diferentes identificaciones: la artista Trini Ramos, Gracia Infante, una desconocida “Consuelito” o Julia de la Borbolla Vare, bailaora modelo de Alfonso Grosso.

COMPARACIÓN

Comparativa del parecido físico de la escultura con la fotografía de Trini Ramos, enviada por Santiago Martín.

También las figuras infantiles fueron esculpidas partiendo del retrato natural de niños de la época. Diferentes testimonios dan fe de niños y niñas de entonces que fueron seleccionados para ser plasmados en la fuente [9].

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La Sevilla melancólica llevada y sostenida por la juventud exultante: pasado y futuro.

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El conjunto escultórico está compuesto por once figuras infantiles, cada una con una pose y una actitud diferente.

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El escultor Manuel Delgado Brackembury recurrió a retratos reales de niños de su época para la ejecución del conjunto escultótico.

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Flanquean a la alegoría de Sevilla dos delfines, simbolo de la fidelidad, el amor y la prosperidad.

La desaparición de “Los Meones”.

Reflexionaba el recordado profesor José María Medianero Hernández sobre la costumbre sevillana de ponerle sobrenombres a los monumentos más emblemáticos de la ciudad, exponiendo como uno de sus más ilustrativos ejemplos la Fuente de Sevilla, durante décadas conocida por el apelativo jocoso de la “Fuente de los meones” [10].

Fototeca Municipal de Sevilla. Serrano, Abril 1934. Manifestación contra Azaña en la Puerta de Jerez.

Fotografía enviada por Marcos Pacheco Morales-Padrón (Sevilla Insólita)

Fotografía enviada por Marcos Pacheco Morales-Padrón (Sevilla Insólita)

Este “rebautizo” popular venía dado por la sensación visual que producían las figuras de niños agachados vertiendo agua por la parte inferior de sus caracolas, pues parecían estar orinando sobre el mar.

Tan famosos llegaron a ser que el apódo de “los meones” llegó a ocultar por completo su verdadero título hasta el extremo de que en la prensa se utilizaba más su sobrenombre que la denominación real. Ejemplo de la popularidad que gozaban es la letra de la segunda de las sevillanas “Fuentes de amores” en las que El Pali cantaba a las fuentes de Sevilla:

“Tiene Sevilla una fuente

Con unos niños meones

Que la mama que los cuida

No les pone ni calzones

Y caso raro, ole, ole

Y caso raro, ole, ole

Y caso raro

Que no usen los niños, ole, ole

Polvos de talco”.

Mucho se divagó tras la reposición de la Fuente en 1987 sobre el paradero y lo sucedido con estas cuatros figuras. En la mayoría de publicaciones se señalaba la operación de desmontaje de 1980 como la causa de su pérdida, aunque existían testimonios orales muy vagos sobre la intención del Cardenal Segura de eliminarlos debido a que la desnudez infantil tan evidente resultaba ofensiva a la moral de la época.

La investigación documental realizada con motivo de la restauración de la Fuente de Sevilla ha arrojado luz sobre este asunto, rescatando expedientes relativos a este tema.

Estas figuras estaban planteadas desde el primer proyecto, aunque iban agrupadas en la alberca ocupando la parte frontal. Así se encargan en las primeras partidas presupuestarias cuatro bloques de piedra de Almorquí con dimensiones de 1’20×1’20×0’70 metros para el concepto “Niños exteriores” (24/09/28).

El modificado del proyecto presentado el 20 de septiembre de 1929 mantenía estas figuras, ya que se sobrentiende que se encontraban realizadas, por lo que se decide redistribuirlas: “los surtidores que en borde del estanque formados por cuatro angelotes sosteniendo caracoles, por donde saldrá el agua, han sido modificados de emplazamiento e irán en pedestales labrados al efecto, porque así conviene a la parte artística de la fuente”.

El origen de la retirada de las cuatro figuras está en una moción de alcaldía en la que el Sr. Alcalde D. Eduardo Luca de Tena solicita a la Comisión Permanente del Ayuntamiento la supresión inmediata de estas esculturas aludiendo a una opinión generalizada en la ciudad:

“Desde hace bastante tiempo he podido comprobar la coincidencia de consideraciones sobre el aspecto que en conjunto ofrece la fuente pública situada en la Plaza de Calvo Sotelo, singularmente en cuanto se refiere a las figuras escultóricas de niños que adornan aquella que no han logrado armonizar la estética del conjunto con el arte singular que por sí solas suponen y representan, restando belleza a la obra total deteriorada por el uso.

Para remediar esto estimo que las repetidas esculturas debieran ser sustituidas por cuatro surtidores de aguas, al propio tiempo que se suprima la instalación que existe en la planta alta con lo cual asegurábase la conservación de la planta baja, contribuyendo al mejor ornato del conjunto y que por el lugar del emplazamiento merece principal atención de esta Alcaldía…”.

Sorprende de este escrito la urgencia en tramitar este tema, pues la solicitud está fechada el 11 de julio de 1939 y D. Eduardo Luca de Tena ocupó la alcaldía de Sevilla en mayo de ese mismo año. Las consideraciones tan genéricas en las que se basa (“por sí solas suponen y representan” o “por el lugar de emplazamiento bien merece principal atención de esta Alcaldía”) deja entrever ciertos prejuicios morales propios de esta época de postguerra, en la que el protagonismo de estos desnudos infantiles en lugar tan céntrico de la ciudad no estaría muy bien considerado.

En el presupuesto de actuaciones remitido por la Comisión al alcalde se especifica una partida de 100 ptas. destinada al desmontaje de las figuras de los niños y su transporte a almacenes municipales. Llama la atención que en este expediente se adjuntan facturas de todos los servicios correspondientes a limpieza y fontanería, pero no hay tan sólo un documento que acredite en qué condiciones se ejecutó este aspecto concreto.

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Fototeca Municipal de Sevilla. Gelán. 1947.

Notas:

[1] A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928.

[2] ABC (Sevilla). 06/12/1929. Pág.19. Se informa sobre un accidente de circulación detallando que fue en “la Puerta de Jerez. Allí a la vista de la gran fuente en construcción…”.

[3] A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928. Expediente anexo: 20/09/1929.

[4] ABC (Sevilla). 25/04/1930. Pág 21. “Con asistencia del teniente de alcalde señor Sánchez Pineda, en representación del Ayuntamiento: del arquitecto Sr. Arévalo, del ingeniero del servicio de aguas, Sr. Turmo y del escultor D. Manuel Delgado Brackenbury, autor de la obra, se ha verificado la recepción oficial de la artística fuente construida en la plaza de Nuestra Señora de los Reyes, antes Puerta de Jerez. La fuente fue recibida a reserva de algunas modificaciones que en ella han de hacerse y que no se han llevado a cabo por el deseo de que inaugurase en estos días de fiestas”.

[5] A.H.M.S. Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928. Carta firmada por Manuel Delgado Brackenbury y dirigida al Alcalde de Sevilla con fecha del 3 de junio de 1930.

[6] A.H.M.S. Aguas. 41/1939.

[7] ABC (Sevilla). 24/04/1987. Pág 11.

[8] VILLAR MOVELLÁN, Alberto: “Las fuentes monumentales de la Exposición de Sevilla. 1909-1929”. En “Homenaje al profesor Dr. Hernández Díaz”. Sevilla, 1982. Págs. 873-874. Su autor hace una interesantísima y acertada interpretación del simbolismo de la Fuente, donde define el cambio de proyecto de Brackenbury con la siguiente frase: “la Sevilla de Rodrigo Caro había pasado a ser la de José María Izquierdo”.

[9] ABC (Sevilla). 02/09/1980. Pág. 05. Antonio Burgos apunta como Brackenbury también retrató a niñas , entre ellas la hermana de Antonio Balón, director de la Escuela Industrial.

ARBIDE, Joaquín: “Sevilla en la retina”. Sevilla, 2008. Pág. 239. Arbide narra como algunos conocidos suyos fueron citados y seleccionados para servir de modelos en la ejecución de las figuras.

[10] MEDIANERO HERNÁNDEZ, José María: “Los nombres populares en el arte sevillano”. En ABC (Sevilla). 12/02/1989. Pág. 68.

Fuentes documentales y bibliográficas.

* Documentación:

– Fotografías:

– Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano, Gelán, Cubiles y Serafín.

– Archivo ABC de Sevilla.

– Colección particular de Marcos Pacheco-Morales Padrón.

– Colección particular de Enrique Núñez Díaz, publicadas en el libro “Sevilla en la retina”.

– Colección particular de Mariano Mateo de Pablo-Blanco.

– Colección particular de Santiago Martín Moreno.

– Archivo Histórico Municipal de Sevilla (AHMS):

– Asuntos especiales. Expedientes. 48/1928.

– Aguas. 41/1939.

– Aguas. 1964/47.

– Hemeroteca Municipal de Sevilla:

– “La Fuente de Sevilla”. En “El Liberal”. Sevilla, 0909/1928.

– Biblioteca Nacional de Madrid (Hemeroteca):

– Mundo Gráfico. Madrid, 02/07/1930.

– Hemeroteca digital de ABC.

* Bibliografía:

– AAVV: “El agua en Sevilla”. Sevilla, 1990.

– AAVV: “Diccionario histórico de las calles de Sevilla”. Sevilla, 1991.

– ARBIDE, Joaquín: “Sevilla en la retina”. Sevilla, 2008.

– BLÁZQUEZ SÁNCHEZ, Fausto: “La escultura sevillana en la época de la Exposición Ibero-Americana. 1900-1930”. Ávila, 1989.

– VILLAR MOVELLÁN, Alberto: “Las fuentes monumentales de la Exposición de Sevilla. 1909-1929”. En “Homenaje al profesor Dr. Hernández Díaz”. Sevilla, 1982.

Agradecimientos:

Este estudio, que tendrá una repercusión directa en la restauración de la Fuente de Sevilla y por lo tanto en la recuperación del patrimonio monumental de la ciudad, no hubiera sido posible sin la ayuda entregada de una serie de profesionales:

Dña. Ana Álvarez Marcos (Adjunta de Sección del Servicio de Proyectos y Obras. Gerencia de Urbanismo, Ayuntamiento de Sevilla).

Dña. Elena Hormigo León (Fototeca Municipal de Sevilla).

Dña. Inmaculada Molina Álvarez (Fototeca Municipal de Sevilla).

Dña. Inmaculada Franco Idígoras (Archivo Histórico Municipal de Sevilla).

D. José Luis Azcárate Aguilar (Técnico de reprografía de ICAS).

D. Francisco Quesada Rodríguez (Redactor jefe de ABC).

D.Joaquín Álvarez Cruz (Profesor titular de Historia del Arte, Universidad de Sevilla).

D. Marcos Pacheco Morales-Padrón (Historiador y creador de “Sevilla insólita”).

D. Fausto Blázquez (Escultor y profesor, especialista en escultura sevillana de principios del siglo XX).

D. Joaquín Arbide (escritor y director).

D. Enrique Núñez Díaz (Fotógrafo).

D. Nicolás Salas (Escrito y periodista).

D. Mariano Mateos de Pablo-Blanco.

D. Santiago Martín Moreno (Creador del blog blogdesantiagomartinmoreno.blogspot.com).